domingo, 25 de abril de 2010

Federalismo tributario

jueves, 22 de abril de 2010

Los jubilados no pueden seguir esperando

La Concejal Alejandra Pignataro (Partido Socialista) presentó un Proyecto de Resolución para que el Honorable Concejo Deliberante de Merlo adhiera al Proyecto de Ley que regula el sistema de previsión social impulsado por distintos bloques de izquierda democrática (Partido Socialista; Proyecto Sur; SIxUP; GEN; etc) en la Cámara de Diputados.
Consultada sobre el tema manifestó "la actual Ley de movilidad jubilatoria sólo tiene un objetivo, que es lograr el superavit del ANSES para que el Gobierno Nacional pueda subsidiar a las empresas multinacionales amigas, como las automotrices" además remarcó "si bien es un logro la estatización del sistema previsional, el fin del negocio de de las ex AFJPs no significó un beneficio directo para los actuales jubilados y persionados, ya que por ejemplo a principios de 1991, sólo el 20% de los beneficiarios del sistema previsional cobraban el mínimo jubilatorio y, en la actualidad, el 75% perciben el mínimo, mientras que el 90% cobra menos de $1000"; por último sostuvo que "los jubilados no pueden seguir esperando, este gobierno habla mucho de la distribución del ingreso, pero en realidad lo único que hace es socializar la pobreza" concluyó la edil socialista.

domingo, 18 de abril de 2010

No a la baja de la edad de imputabilidad



POR QUÉ NO BAJAR LA EDAD DE PUNIBILIDAD A LOS 14 AÑOS

* PORQUE ES REGRESIVO: En el Derecho Internacional de los Derechos Humanos rige el principio de no regresividad y de progresividad: está prohibido regresar a instancias anteriores de la cobertura de un derecho, y solo se puede avanzar en dicha cobertura. El Código Penal sancionado en 1921 establecía la edad de punibilidad en 14 años. Durante el gobierno peronista, en 1954, se estableció en 16 años, en el marco de una política dirigida a la protección de la infancia (Ley 14.394). La Dictadura, en una de sus primeras medidas (Decreto Ley 21.338), derogó parcialmente esa norma, y fijó la edad de punibilidad en 14 años, decisión que mantuvo en el Régimen Penal de la Minoridad, creado en 1980 (Decreto Ley 22.278). En mayo de 1983, meses antes de la recuperación de la democracia, la edad de punibilidad volvió a establecerse en los 16 años. Regresar a la edad establecida por la Dictadura no parece una medida dirigida a la mejor protección de nuestros niños y adolescentes.

* PORQUE EL ÚNICO OBJETIVO ES EL CASTIGO: El mandato constitucional establece que el sentido de la privación de la libertad no debe ser el castigo, sino la adecuada preparación para la vida en libertad. Sin embargo, la discusión de estos proyectos, luego de un hecho grave que involucró a un adolescente de 14 años, revela que el único objetivo es establecer políticas de castigo sobre esta población, violentando ese mandato, y confundiendo a las personas que creen que esta reforma le será aplicada a ese joven, lo que es falso.

* PORQUE NO ES CIERTO QUE SEA EL ÚNICO MODO DE BRINDAR GARANTÍAS A LOS ADOLESCENTES DE 14 Y 15 AÑOS: Decir que el único modo en que una persona acceda a las garantías constitucionales es introducirlo en el sistema penal es por lo menos una falacia. Las garantías las tenemos todas las personas de todas las edades, el problema es que muchas veces no se cumplen ni se respetan. Es responsabilidad de los jueces aplicar las leyes, y velar porque todas las garantías de todas y todos los ciudadanos, se cumplan conforme la ley.

* PORQUE NO SE TRATA DE SANCIONAR MÁS LEYES, SINO DE CUMPLIR LAS QUE YA EXISTEN: La Convención sobre los Derechos del Niño y la Ley de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (Ley 26.061) tienen plena vigencia, así como todos los tratados internacionales de derechos humanos que establecen todos los derechos a los que son acreedores cada niño y cada niña que vive en nuestro país. Sin embargo, la mitad de ellos carece de condiciones básicas de existencia: no tienen cloacas ni agua potable, ni vivienda, ni educación y salud de calidad, ni viven en un ambiente sano, ni tienen acceso a oportunidades, actividades recreativas, vacaciones, futuro. Hay leyes que dicen que tienen derecho a todo esto, pero no hay jueces que las apliquen ni funcionarios que las ejecuten.

* PORQUE LA CANTIDAD DE ADOLESCENTES DE 14 Y 15 AÑOS QUE COMETEN DELITOS GRAVES ES ÍNFIMA: Diputados y diputadas, senadores y senadores deberían pensar si es justo sancionar una ley que, más allá de sus intenciones, será aplicada para el castigo, y que significará un retroceso en cuanto a las políticas dirigidas a la infancia, para atender, de modo punitivo, los hechos que cometen un puñado de adolescentes. Según una investigación de Unicef, la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, y la Universidad Nacional de 3 de Febrero (http://www.unicef. org/argentina/ spanish/Adolesce ntes_en_el_ sistema_penal. pdf) sobre un total de 1800 adolescentes menores de 18 años privados de libertad por causas penales en el país, un 17 % son no punibles, es decir menores de 16 años: 300 adolescentes. Ahora bien, cuando se analizan los delitos que se les imputan a aquellos 1800 adolescentes privados de libertad, los datos indican que un 15 % está imputado de homicidio (incluyendo la tentativa de homicidio, es decir, los casos en que no se produjo el resultado muerte): 270 casos. Si aplicáramos la proporción entre punibles y no punibles, tenedríamos que, de esos 270 casos, solo 46 (el 17 % de 270) corresponderí an a adolescentes de entre 14 y 15 años. Pero esa cifra es más baja aún si tomamos la cifra del total de homicidios dolosos que se cometen al año en nuestro país: unos 2000. De esa cantidad, en unos 200 participan menores de 18 años. Y de esos doscientos, según declaraciones del director regional de Unicef para América Latina y el Caribe, Nils Kastberg, en solo 15 casos participan menores de 16 años http://http: //www.pagina12. com.ar/diario/ sociedad/ 3-123922- 2009-04-26. html Este análisis no supone quitar importancia a una sola muerte violenta producida por la intervención de un adolescente, pero entendemos que una decisión de política criminal de la gravedad de la que se intenta, debe analizar a qué población está destinada, con qué objetivos, y a qué costos, antes de tomarse.

* PORQUE SI EL ESTADO NO ES CAPAZ DE CONTROLAR LAS INSTITUCIONES DE ENCIERRO QUE HOY TIENE, MUCHO MENOS PODRÁ CONTROLAR LAS QUE PIENSA CREAR: Todos los días hay noticias acerca de muertes en lugares de encierro (76 por causas violentas y/o dudosas durante 2008, según los registros del Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos) El viernes 24 de abril, la justicia ordenó cerrar un hogar de niños, niñas y adolescentes regenteado por la Fundación de Julio Grassi, luego de que un niño de ocho años intentara ahorcarse, hastiado de los abusos cometidos contra su persona, y de que se recopilaran otras tantas denuncias. La Argentina ratificó el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos y Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes en noviembre de 2004, pero no implementa los mecanismos de visita a los lugares de detención para prevenir los abusos, los malos tratos y la tortura. Esa es otra norma vigente que no se cumple, casi cinco años después de ser sancionada.

* PORQUE EL SISTEMA PENAL ES DISCRIMINATORIO, SELECTIVO, ESTIGMATIZANTE: Es decir: no persigue a todos por igual, sino a los más pobres, los más vulnerables, los que menos “esfuerzo” tienen que hacer para caer en sus redes. Y cuando los captura, los separa del resto de la sociedad, los marca. Nadie que pase por una institución del sistema penal sale sin huellas, a veces en el cuerpo, casi siempre en su psiquis. Y las huellas son más profundas y dolorosas cuando se provocan en niños y adolescentes.

* PORQUE LOS PIBES SON EL ESLABÓN MÁS DÉBIL DE LOS GRUPOS DELICTIVOS Y LAS EMPRESAS CRIMINALES: Casi siempre que un adolescente está inmerso en una situación violenta, es porque alguien con más edad y con más poder, lo ha utilizado. Un niño de 14 años difícilmente robe un auto para cometer otros delitos. Lo más seguro y lo que indican todas las investigaciones es que recibe un arma y una paga miserable por conseguir ese auto que luego irá a un desarmadero, para que muchos de los que reclaman la baja en la edad de la punibilidad compren más baratos los respuestos para sus autos.

* PORQUE LAS PENAS PREVISTAS NO SON INTOCABLES: Se utiliza como un argumento a favor de la baja de edad de punibilidad, que se fijarán penas bajas (lo que no es cierto, al menos en el proyecto presentado por el Dr. Raúl Zaffaroni y la Dra. Lucila Larrandart, en el que se permiten penas de hasta siete años para la franja de 14 y 15 años, y de quince años para la franja de 16 y 17, lo que transformaría al régimen argentino en el más gravoso y represivo de Latinoamérica) . Pero hasta estas penas draconianas pueden elevarse: basta que suceda algún hecho trágico, o lo suficientemente difundido por los medios, para que se dupliquen, o tripliquen, frente a un próximo clamor popular. Del mismo modo que sucedió con la presión del ex ingeniero Blumberg, en 2004, en que los máximos de pena aplicable a ciertos delitos subieron a los cincuenta años, obviamente sin ningún efecto en cuanto a la disminución de esos delitos.

* PORQUE VAN A METER PRESOS A LAS PRINCIPALES VÍCTIMAS DEL NEOLIBERALISMO QUE ESTA SOCIEDAD VOTÓ Y ACEPTÓ DURANTE UNA DÉCADA: Los adolescentes que hoy tienen 14 y 15 años nacieron entre 1994 y 1995, cuando millones de votantes reeligieron a Menem, y sus políticas, con la consecuencia de desintegració n social, marginación de millones de personas, destrucción de la escuela pública, pauperización y desempleo de los padres de estos adolescentes.


Los adultos tenemos la obligación de hacernos cargo de nuestras decisiones, no solo de las que tomamos individualmente, sino de lo que avalamos, aceptamos o consentimos como sociedad. Y ser consecuentes con lo mejor de nuestra historia, con la decisión, que alguna vez tomamos, de que los únicos privilegiados sean los niños.

Aún estos, los ajenos y demonizados.

Claudia Cesaroni

Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos (CEPOC)
http://cepoc-cepoc.blogspot.com/

sábado, 17 de abril de 2010

Taller de Derechos del Consumidor



El sábado 17 de abril, en el Centro Socialista Merlo se desarrolló un Taller de Derechos del Consumidor, a cargo del Dr. Néstor Mangeri. A partir del lunes 19 los vecinos de Merlo pueden acercarse al centro a asesorarse sobre los reclamos y presentar las demanadas que serán luego canalizadas a través de la sede central de la Asociación de "Usuarios y Consumidores en defensa de sus derechos".

martes, 30 de marzo de 2010

1º Aniversario de la desaparición física del Pte Raúl Alfonsín



Don Rául, más temprano que tarde nuestro pueblo vivirá en la patria democrática y socialista soñada por Ud y tantos hombres y mujeres de nuestro país.
Seguir luchando por la libertad, la igualdad y la fraternidad es nuestro más sincero homenaje.

sábado, 20 de marzo de 2010

Actividad por el Día Internacional de la Mujer



En el Día Internacional de la Mujer, el Partido Socialista de Merlo rindió homenaje a las mujeres merlenses regalándoles señaladores alusivos al día.
La actividad que se desarrolló en la Plaza Eva Perón de la cabecera del partido fue llevada adelante por los militantes del partido y contó con la presencia de la Concejal Alejandra Pignataro que expresó "En este día tan importante para todas las mujeres del mundo, no podemos dejar de rendir homenaje a todas aquellas mujeres que a diario pelean desde sus trabajos, sus hogares o sus lugares de lucha por una sociedad mejor donde prime el valor de la igualdad y la fraternidad" mientras continuaban con la actividad que duró hasta entrada la noche.

martes, 9 de marzo de 2010

¿Deuda externa o deuda interna?




De la Banca Baring al FMI. Historia de la deuda externa argentina


Norberto Galasso

Colihue, Buenos Aires, 2002, 380 páginas.


Para comenzar una nota bibliográfica nada mejor que ubicar al autor y el tema. Con respecto a Norberto Galasso, ya afirmé que la aparición de un libro suyo es un acontecimiento para festejar. Lleva encima un sello de calidad, de defensa del interés nacional, de reivindicaciones populares, de análisis de temas trascendentes; todo ello con seriedad y rigor técnico, con intensos trabajos de investigación, con esquemas claros, con razonamientos irrefutables, con muy buena prosa. Por todo ello, debe ubicarse al propio Galasso en la misma línea de argentinos ilustres de cuya biografía es autor: Raúl Scalabrini Ortiz, Manuel Ugarte, Arturo Jauretche, Juan José Hernández Arregui.

En cuanto al tema, la deuda externa es uno de los problemas más trascendentes de la política y la economía argentinas. Sorprende entonces que el de Galasso sea el primer libro que considere la deuda externa como un hilo conductor a través de nuestra historia. Hasta ahora se han escrito estudios parciales; pero faltaba una descripción, análisis y evaluación global de todo el proceso de la deuda externa. Este es el contenido del libro de Galasso.

En la primera parte se caracteriza cada uno de los trece períodos que se consideran, desde 1824 hasta 2001. No se trata de una descripción cronológica de los hechos -lo cual ya hubiera sido valioso- sino de mucho más: de un análisis y juicio crítico de cada época histórica a la luz de lo ocurrido con la deuda externa. Como la deuda está consustanciada con la realidad política y económica, resulta un lúcido y documentado texto de historia argentina.

Galasso muestra con claridad cuatro ejes ligados con la deuda externa. El primero es el permanente contrapunto entre los defensores y los entregadores de la soberanía nacional. El segundo es la forma cómo grupos políticos y económicos se hicieron hegemónicos gracias a su vinculación con la deuda externa. El tercero es la enorme transferencia de ingresos que se efectuó a favor de los acreedores externos. El cuarto, el entrelazamiento entre deuda y corrupción.

Ya sabíamos que en nuestra historia se enfrentaron quienes defendían el interés nacional y quienes lo vulneraron; pero este dato adquiere vida cuando Galasso le pone nombre y apellido a unos y otros, a través del tiempo. De esta información surge una revalorización (o desvalorización) de algunos próceres y una explicación de conductas y de líneas de acción. También se comprende por qué unos fueron presidentes de la República y otros no.

El segundo hilo conductor es la naturaleza política de la deuda externa: cada grupo dominante ha estado ligado con la potencia extranjera hegemónica. Así, pasamos de los gobiernos probritánicos a los pronorteamericanos; los que se echan de menos son los proargentinos. En el libro de Galasso se observa con claridad cómo la deuda externa es el instrumento privilegiado que sirvió para la implantación y la reproducción de regímenes económicos y políticos que favorecieran a los acreedores. Los beneficiarios y las formas cambian a través del tiempo, pero la orientación de fondo se mantiene; también persiste la complicidad entre los financistas externos e internos.
El tercer tema es la enorme transferencia de ingresos a favor de los acreedores. La deuda externa estuvo siempre asociada con la salida de capitales. Primero, se cobraban comisiones abusivas e intereses usurarios. Del millón de libras esterlinas prestadas por Baring en 1824 sólo llegaron 552.700 libras, una vez deducidas quitas, comisiones e intereses anticipados; su monto fue pagado varias veces. En un período más reciente, el endeudamiento externo del período 1976-1983, si la parte de usura que existió en los pagos se hubiera imputado a amortización del capital, en 1988 se hubiera cancelado toda la deuda. Además existió una impresionante fuga de capitales; tanto que según la banca Morgan, sin evasión en 1985 la deuda externa argentina hubiera sido de 1.000 millones y no de 50.000 millones como se contabilizó. Entre 1975 y 1991 se contrajo deuda por 50.538 millones de dólares y salieron capitales por 37.061 millones; es decir, pagamos para endeudarnos. Más aún: entre 1992 y 2000 las transferencias netas de recursos hacia la Argentina fueron de 56.467 millones de dólares y los activos de argentinos en el exterior aumentaron en 43.848 millones. Recientemente, en plena crisis, la salida neta de capitales fue de 15.749 millones de dólares en 2001 y de 19.780 millones en 2002.

El cuarto vicio es la vinculación entre deuda externa y corrupción. Son tradicionales las comisiones que los países acreedores pagan a los funcionarios de los países deudores que gestionan empréstitos; se trata de porcentajes pequeños, pero implican enormes sumas de dinero por la magnitud de los montos de que se trata. Además de estas "propinas" están los negocios vinculados con la deuda.

En su libro, Galasso describe cómo en 1824 los negociadores argentinos Félix Castro y John Parish Robertson estafaron al gobierno argentino junto con la casa Baring Brothers. Los representantes argentinos contrataban un empréstito de 1 millón de libras esterlinas, a colocarse en el mercado de valores de Londres al 85% de su valor; pero podían flexibilizarse y llegar al 70% del valor. Lo que hicieron fue contratar al 85% y decir que fue al 70%. De tal modo se robaron el 15% de la diferencia, que se repartieron 120.000 libras para Castro y Robertson y 30.000 para Baring. Por desgracia, no se perdió la costumbre. En el "megacanje" de junio de 2001, se postergaban por tres años algunos vencimientos y a cambio se recargaban en 55.281 millones de dólares las amortizaciones e intereses a pagar en los 31 años siguientes. La Auditoría General de la Nación dictaminó que se trató de una operación realizada "fuera del marco normativo propio de nuestro orden jurídico y fue lesivo para los intereses financieros del estado argentino" y sometió el caso al Juzgado en lo Criminal y Correccional Nº 2 de la Capital Federal.

El libro de Galasso no sólo es un libro de historia sino que es un instrumento imprescindible para entender la actualidad. Con su lectura se advierte con claridad cómo la deuda externa fue uno de los instrumentos que sirvió para la implantación del modelo de renta y financiero. Se ve claro cómo la clase empresaria y financiera modelo 1976 se generó o consolidó en ese momento, gracias a que disponía de liquidez suficiente como para comenzar el proceso especulativo. Se trata de grupos económicos que hoy siguen siendo los "dueños" del país y que durante el gobierno militar contrajeron deuda externa y se la hicieron pagar al estado; son los mismos que en 2002 lucraron con las pesificación a las grandes empresas.

Ahora ha quedado en evidencia el conglomerado financiero liderado por el FMI, en complicidad con la banca trasnacional y privada nacional. Ellos ejercen el poder económico y mandan en la política; vaciaron el país y dictan leyes. No se trata del FMI perverso contra la Nación Argentina, sino de la connivencia del FMI, la banca extranjera, los propietarios o concesionarios de servicios públicos privatizados y los explotadores de recursos naturales, tanto nacionales como extranjeros, por una parte; por la otra, está la población argentina, cliente cautivo de ese conglomerado.

En síntesis, durante el reinado rentístico financiero, la deuda externa tuvo la función política fundamental de permitir la continuidad del modelo económico, transferir enormes ganancias a los acreedores financieros y apuntalar la hegemonía de los grupos dominantes.

Frente al libro de Galasso sólo cabe recomendar calurosamente su lectura para aprender historia, para analizar técnicamente el problema de la deuda y para poder diseñar las grandes líneas de una política que defienda los intereses nacionales.

Alfredo Eric Calcagno